Tres semanas después de publicar la primera prueba de la app de notas, volví a instalarla con la versión actualizada. No esperaba encontrar tantas diferencias en algo tan simple como guardar texto.
La reseña original se centró en la velocidad de sincronización y en el editor de marcado. Esos dos puntos siguen siendo los más fuertes de la aplicación. Lo que cambió es el comportamiento en segundo plano: la versión nueva ya no cierra la sesión después de estar varias horas sin abrir la app, algo que antes obligaba a reintroducir la contraseña cada mañana.
También noté una mejora en el buscador. Antes solo encontraba coincidencias en el título de cada nota; ahora revisa el contenido completo y ordena los resultados por fecha de modificación. Para quien usa la app como archivador de recibos y capturas de pantalla, esta diferencia se nota todos los días.
El modo sin conexión, que en la primera prueba fallaba al guardar imágenes, ahora funciona de forma estable. Probé crear tres notas con fotos desde el metro, sin señal, y al recuperar la conexión todo se subió sin duplicados ni avisos de error. Es el tipo de detalle que no aparece en la lista de cambios oficial, pero que define si una herramienta sirve para uso real.
Lo que no mejoró es la exportación a PDF. Sigue sin respetar los saltos de página y corta las tablas a la mitad. Si tu flujo depende de enviar documentos bien formateados, esta app todavía no es la opción adecuada. Para eso, sigo usando el lector de PDF del que hablé en el análisis anterior.
En resumen: la actualización corrige los problemas de confianza que mencioné en la reseña inicial, pero no toca las limitaciones de formato. Vale la pena actualizar si ya la usas; si estás decidiendo entre varias apps de notas, la exportación sigue siendo el factor que inclina la balanza.